La agencia de viajes Ctrip incorporó a su catálogo una experiencia de turismo espacial de Virgin Galactic para 2027. El paquete cuesta unos 760.000 dólares por persona e incluye preparación, alojamiento y un vuelo suborbital desde Estados Unidos.
El turismo espacial empieza a dejar de ser una idea reservada para novelas de ciencia ficción y se convierte, lentamente, en un producto que puede encontrarse en una agencia de viajes. En China, Ctrip, la mayor plataforma del sector en el país, comenzó a ofrecer un paquete de Virgin Galactic que promete llevar a sus pasajeros hasta el borde del espacio durante 2027.
El precio, sin embargo, marca con claridad quiénes pueden imaginarse hoy semejante viaje: 5,1 millones de yuanes, equivalentes a unos 760.000 dólares por persona. La propuesta contempla una experiencia de seis días en Estados Unidos, con un vuelo suborbital como punto culminante.
El recorrido comienza en Las Cruces, Nuevo México. Durante los primeros cuatro días, los pasajeros deberán atravesar distintas actividades de preparación antes de llegar al momento más esperado. El programa incluye una visita a Spaceport America, el puerto espacial desde donde opera Virgin Galactic, entrenamiento en una cabina simulada y un ensayo general previo al despegue.
El quinto día está reservado para el vuelo espacial. Después de alcanzar el borde del espacio y experimentar unos minutos de ingravidez, el pasajero regresaría a tierra. El sexto día quedaría destinado al regreso, cerrando una experiencia que combina turismo, entrenamiento y una de las formas más exclusivas de viaje que existen actualmente.
El paquete incluye cinco noches de alojamiento, las actividades de preparación y el vuelo espacial. Pero los 760.000 dólares no cubren todo. El traslado hasta Estados Unidos, el visado y otros gastos personales corren por cuenta del pasajero.
La aparición de la oferta también dejó una pequeña confusión que rápidamente fue corregida. Inicialmente, la página de Ctrip mostraba que había 681 unidades vendidas. Más tarde, la plataforma aclaró que esa cifra correspondía al total de pedidos registrados a nivel mundial por Virgin Galactic, mientras que las reservas realizadas directamente a través de Ctrip eran dos.
La compañía china señaló además que las reservas para este producto ya se extienden hasta finales de 2027. Quienes abonen el depósito todavía deberán esperar la confirmación de Virgin Galactic para conocer la fecha definitiva de su viaje.
El lanzamiento comercial ocurre mientras Virgin Galactic prepara una nueva etapa. La empresa retiró en junio de 2024 su nave VSS Unity, luego de completar su último vuelo comercial, y trabaja actualmente en una nueva generación de vehículos denominada Delta. La compañía espera retomar sus operaciones comerciales durante 2027.
El movimiento resulta especialmente llamativo porque ocurre entre Estados Unidos y China, dos potencias que mantienen una fuerte competencia tecnológica y estratégica. Mientras la cooperación espacial institucional entre ambos países es limitada, el mercado turístico puede abrir un curioso espacio de conexión: ciudadanos chinos pagando por viajar al espacio a bordo de una compañía estadounidense.
Pero Virgin Galactic no es la única empresa que mira hacia ese mercado. En China también se preparan proyectos propios. Deep Blue Aerospace puso en preventa durante 2024 dos billetes para un vuelo suborbital previsto para 2027. En aquel momento, el precio inicial rondaba los 1,5 millones de yuanes, unos 211.000 dólares de entonces.
La propuesta china plantea un viaje mucho más breve, de aproximadamente doce minutos, aunque incluiría más de cinco minutos de ingravidez después de superar la línea de Kármán, ubicada a unos 100 kilómetros de altura.
La distancia entre ambos precios muestra que el turismo espacial todavía está lejos de convertirse en una experiencia masiva. Por ahora, el espacio sigue siendo un territorio donde la tecnología avanza mucho más rápido que la posibilidad de acceso. Hay nuevas naves, nuevos proyectos y empresas que intentan transformar el viaje espacial en una actividad comercial, pero el costo mantiene esa experiencia en un pequeño club de personas capaces de pagar cifras extraordinarias.
Aun así, algo está cambiando. El hecho de que una agencia de viajes pueda ofrecer un vuelo espacial dentro de su catálogo dice tanto sobre el desarrollo de la industria como sobre la transformación cultural que lo acompaña. Viajar al espacio ya no aparece únicamente como una hazaña científica o una misión de Estado: empieza a venderse como una experiencia turística.
El precio, por ahora, funciona como una frontera. Pero cada nueva nave, cada vuelo y cada proyecto comercial acerca un poco más una pregunta que hasta hace pocos años parecía imposible: cuánto faltará para que mirar la Tierra desde el espacio deje de ser un privilegio extraordinario y empiece a formar parte, de alguna manera, de la industria global de los viajes.