A pesar de una reducción del 50% en la fecundidad adolescente gracias a políticas de salud reproductiva, recortes presupuestarios amenazan con revertir estos logros
Argentina ha experimentado una notable disminución del 50% en la tasa de fecundidad adolescente en la última década, según informes recientes del último censo. La cifra, que ha descendido del 13,1% en 2010 al 6,4% en 2022, se atribuye en gran parte a la implementación de políticas efectivas como la educación sexual integral (ESI), el acceso facilitado a métodos anticonceptivos y la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo (IVE).
Sin embargo, especialistas y activistas alertan sobre el posible retroceso de estos avances debido a recientes recortes en el programa ENIA (Plan Nacional de Prevención del Embarazo no Intencional en la Adolescencia). Iniciado durante la presidencia de Mauricio Macri y continuado bajo la gestión de Alberto Fernández, el programa sufrió un severo recorte presupuestario del 70% en abril, acompañado del despido de 619 agentes a nivel nacional y la interrupción en la compra de insumos esenciales.
La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) destaca la importancia de los implantes subdérmicos y el uso del misoprostol dentro de un protocolo de atención médica y psicológica como medidas claves que contribuyeron a la reducción de embarazos en adolescentes. Estas intervenciones han permitido no solo evitar embarazos no deseados sino también asegurar abortos seguros.
Carina Facchini, especialista en adolescencia de la SAP, subraya el impacto negativo que tiene un embarazo temprano en la vida de las jóvenes, especialmente en menores de 15 años, debido a los altos riesgos para la salud tanto de la madre como del bebé. El embarazo en la adolescencia suele resultar en la interrupción de la escolaridad y limitaciones en las oportunidades laborales futuras.
Por otro lado, Natalia Haag de la Aids Healthcare Foundation Argentina (AHF), indica que si bien la legalización del IVE ha sido crucial, la educación sexual integral no ha alcanzado el impacto esperado en el uso del preservativo entre los jóvenes. Según datos de AHF, solo el 20% de los adolescentes y jóvenes entre 14 y 24 años utiliza siempre el preservativo, un indicador preocupantemente bajo que además contribuye al aumento en la incidencia de infecciones de transmisión sexual (ITS).
La situación se agrava aún más con la potencial discontinuación de la distribución gratuita de preservativos y otros métodos anticonceptivos, riesgo que ya se observó durante la pandemia y que podría acentuarse con las restricciones actuales en la compra de estos insumos.
Expertos y organizaciones continúan advirtiendo sobre las consecuencias de no sostener y expandir políticas públicas efectivas en materia de salud sexual y reproductiva, enfatizando la necesidad de un compromiso estatal continuo para garantizar que los logros no se pierdan y que se siga avanzando hacia un futuro más saludable y equitativo para la juventud de Argentina.