Una encuesta de Management & Fit muestra un aumento del reclamo por cambios en las políticas económicas y en el equipo de Gobierno. También registra una desaprobación del 58,1% a la gestión de Javier Milei y un crecimiento de la preocupación por el empleo.
La discusión sobre el rumbo económico argentino empieza a correrse de los indicadores macroeconómicos y vuelve a instalarse en una pregunta más sencilla y más difícil de responder: ¿la sociedad quiere que el Gobierno continúe exactamente por el mismo camino? Un nuevo relevamiento de Management & Fit muestra que una mayoría de los consultados se inclina por una modificación profunda.
El 57,5% de las personas encuestadas manifestó que preferiría un cambio total de las políticas y del equipo de gestión. El dato representa una suba de 0,5 puntos respecto de la medición anterior, mientras que las opciones vinculadas con la continuidad perdieron terreno.
El relevamiento fue realizado entre el 14 y el 28 de septiembre de 2026 sobre 2.600 casos efectivos, con 2.200 casos ponderados a nivel nacional y un margen de error informado de 2,1 puntos porcentuales. Las entrevistas combinaron modalidades presenciales, telefónicas y online.
El número adquiere otra dimensión cuando se lo cruza con la evaluación de la gestión. El 58,1% desaprueba el desempeño del Gobierno de Javier Milei, mientras que el 36,6% lo aprueba. En paralelo, el 60,8% manifestó desconfianza hacia el Gobierno frente a un 37,4% que expresó confianza.
Pero el dato más significativo del estudio no necesariamente está en la imagen de un dirigente, sino en aquello que aparece debajo de las respuestas: las preocupaciones cotidianas están cambiando.
Por primera vez en la medición, la desocupación pasó a ocupar el primer lugar entre los principales problemas del país. Fue mencionada por el 19,8% de los consultados, mientras que los aumentos de precios y tarifas quedaron en segundo lugar, con el 18,9%. En julio, la relación era inversa: el costo de vida encabezaba las preocupaciones.
El cambio no es menor. Durante buena parte de los últimos años, la inflación y la pérdida del poder adquisitivo dominaron las preocupaciones sociales. Ahora el empleo aparece con mayor fuerza, en un contexto en el que el 52,4% de los hogares consultados declaró atravesar dificultades económicas.
A nivel personal, llegar a fin de mes continúa siendo una de las principales dificultades. El 22% señaló ese problema como su principal preocupación, seguido por los bajos ingresos, con 17,2%, y el endeudamiento, con 10,4%.
El estudio también registra un deterioro de las expectativas. La percepción negativa sobre el futuro del país alcanzó el 46,4%, más de tres puntos por encima de la medición anterior. La evaluación negativa de la situación personal también aumentó y llegó al 39,3%. Además, creció cinco puntos la proporción de personas que considera que la economía necesitará más de un año para mejorar.
En ese clima aparece otro dato político relevante: Patricia Bullrich obtuvo una valoración positiva del 33%, mientras que Javier Milei alcanzó el 31,2%. En el caso del Presidente, la imagen negativa llegó al 52,7%, con un diferencial de -21,5 puntos. Bullrich registró un diferencial de -16,7 puntos.
El dato describe una diferencia dentro del universo político oficialista, pero no implica por sí mismo una definición electoral. De hecho, el mismo relevamiento muestra que ninguno de los principales dirigentes medidos alcanza un saldo de imagen positivo. La encuesta funciona, en ese sentido, como una fotografía de un escenario todavía abierto y atravesado por niveles importantes de rechazo hacia buena parte de la dirigencia.
En el peronismo, Cristina Fernández de Kirchner registró 31% de imagen positiva y 51,3% de negativa, mientras que Axel Kicillof obtuvo 28,1% de positiva y 50,6% de negativa. Myriam Bregman, por su parte, presentó el diferencial menos negativo entre los dirigentes relevados, con -12 puntos.
La provincia de Buenos Aires muestra además una fotografía particularmente desfavorable para la administración nacional. Allí la desaprobación de la gestión aumentó más de tres puntos en dos meses. Entre las personas con menor nivel educativo supera el 70%, mientras que alcanza el 61% entre quienes tienen nivel educativo medio y el 60,9% entre quienes poseen nivel educativo alto.
Más allá de los nombres propios, la encuesta deja una señal que atraviesa buena parte del escenario político: una parte mayoritaria de los consultados no está pidiendo simplemente que cambie una figura, sino que expresa una demanda de modificaciones en las políticas y en el equipo encargado de llevarlas adelante.
Eso coloca a la economía en el centro de una discusión que ya no parece limitarse a la inflación. Empleo, ingresos, endeudamiento, tarifas y expectativas empiezan a formar parte de una misma pregunta sobre el futuro.
A poco más de un año de las elecciones presidenciales de 2027, los números no permiten anticipar por sí solos un resultado electoral. Sí muestran, en cambio, un clima social donde la continuidad del rumbo económico convive con una demanda mayoritaria de cambios. La cuestión que queda abierta es qué actores políticos podrán interpretar esa demanda y, sobre todo, qué propuestas concretas estarán en condiciones de ofrecer frente a ella.