Una nueva encuesta refleja un cambio en el clima social. La inflación dejó de ocupar el primer lugar entre las inquietudes económicas y el desempleo pasó a convertirse en la segunda mayor preocupación del país, en un contexto donde la recuperación de la actividad todavía no logra traducirse en más puestos de trabajo estables.
Durante meses, la inflación dominó todas las conversaciones sobre la economía argentina. Los precios marcaban el ritmo de la preocupación cotidiana y condicionaban las decisiones de millones de familias. Hoy, aunque el costo de vida sigue siendo un problema, otra inquietud comenzó a ganar terreno: la posibilidad de perder el trabajo o no conseguir uno.
Una encuesta elaborada por AtlasIntel para Bloomberg muestra que el 46,5% de los argentinos ubica al desempleo entre los principales problemas del país, apenas por detrás de la corrupción (47,7%) y por encima de la inflación y los altos precios, mencionados por el 37,4% de los consultados. El cambio revela una modificación en las prioridades sociales y refleja el impacto que la desaceleración económica sigue teniendo sobre el mercado laboral.
El resultado aparece en un momento donde la baja de la inflación, uno de los principales objetivos del Gobierno de Javier Milei, no logró traducirse en una mejora sostenida de las condiciones de vida. Si bien los precios dejaron de crecer al ritmo de los primeros meses de la gestión libertaria, la recuperación del empleo continúa siendo débil y numerosos sectores productivos siguen mostrando dificultades para volver a los niveles de actividad previos.
La industria manufacturera, la construcción y buena parte del comercio todavía operan por debajo de su capacidad, mientras distintas consultoras y centros de estudios vienen advirtiendo sobre la reducción del empleo registrado y el crecimiento de modalidades laborales más precarias. La incertidumbre ya no pasa únicamente por cuánto aumentan los precios, sino también por la posibilidad de conservar una fuente de ingresos.
La encuesta también señala que la situación económica general continúa ocupando un lugar central entre las preocupaciones ciudadanas. Detrás del desempleo aparecen temas como el funcionamiento de la Justicia, el fortalecimiento de las instituciones democráticas, la educación y la inseguridad, configurando un escenario donde las variables económicas siguen condicionando buena parte del humor social.
Los especialistas sostienen que este desplazamiento de prioridades suele aparecer cuando los procesos de desinflación conviven con economías que todavía no generan suficiente empleo. En esos contextos, el alivio por la estabilidad de los precios comienza a quedar eclipsado por la incertidumbre laboral y la pérdida de oportunidades para quienes buscan insertarse o mantenerse en el mercado de trabajo.
Para el Gobierno nacional, el dato representa un nuevo desafío. La administración de Milei sostiene que la recuperación llegará de la mano de las inversiones privadas y la consolidación del equilibrio macroeconómico. Sin embargo, esa expectativa todavía no se refleja con fuerza en la creación de empleo formal, uno de los indicadores más sensibles para medir el impacto real de cualquier programa económico.
En definitiva, la encuesta deja una fotografía de un país donde la inflación ya no explica por sí sola el malestar social. Hoy, para millones de argentinos, la mayor preocupación pasa por algo más elemental: la posibilidad de tener un trabajo que les permita proyectar el futuro con algo de estabilidad.