El banco estadounidense redujo de 2,7% a 1,5% su proyección de crecimiento para 2026 y estimó una caída anualizada del 4% para el tercer trimestre. El escenario vuelve a poner el foco sobre la actividad, el consumo y la capacidad de recuperación de la economía argentina.
La economía argentina volvió a quedar bajo la lupa de los mercados después de que JP Morgan revisara sus principales proyecciones para el país. El banco estadounidense redujo casi a la mitad su estimación de crecimiento para 2026, desde el 2,7% que calculaba anteriormente hasta el 1,5%, luego de conocerse el fuerte retroceso registrado por la actividad económica durante julio.
El punto de partida fue el dato publicado por el INDEC sobre el Estimador Mensual de Actividad Económica. En julio, la actividad cayó 2,9% frente a junio en la medición desestacionalizada y retrocedió 1,4% en comparación con el mismo mes de 2025. Fue el peor registro mensual desde abril de 2020, aunque aquella caída estuvo directamente vinculada con las restricciones impuestas durante la pandemia.
A partir de esos números, JP Morgan proyectó para el tercer trimestre una contracción anualizada del 4%, equivalente a una baja cercana al 1% respecto del trimestre anterior. El segundo trimestre ya había mostrado una caída de 0,6%, por lo que, si las estimaciones se concretan y los datos oficiales confirman dos trimestres consecutivos de retroceso, la economía podría ingresar en una recesión técnica. Todavía faltan los datos oficiales de agosto y septiembre para determinarlo.
El informe también señaló que la caída de julio fue considerablemente mayor a la que esperaba la entidad. La estimación previa apuntaba a una baja cercana al 1% mensual, pero el resultado terminó siendo casi tres veces más profundo. Para JP Morgan, la magnitud del retroceso volvió a mostrar la fragilidad de una recuperación que durante los últimos meses había presentado fuertes diferencias entre sectores.
Una de las cuestiones centrales aparece justamente en la composición de la actividad. La minería y la producción de energía vinculadas con las exportaciones continúan aportando al nivel general de producción, pero su impacto sobre el mercado interno es más limitado. Esto significa que un incremento de las exportaciones puede convivir con un comercio, una construcción y una industria que atraviesan dificultades.
La situación del consumo también forma parte del diagnóstico. El banco identificó dos obstáculos durante 2026: una inflación mayor a la esperada durante los primeros meses del año y una desaceleración del crédito asociada al aumento de la morosidad. Ambos factores afectan la capacidad de los hogares para sostener el consumo y también condicionan las posibilidades de recuperación de sectores orientados al mercado interno.
Los primeros indicadores disponibles sobre agosto tampoco muestran, según el análisis de JP Morgan, una recuperación generalizada. La industria y la construcción continúan presentando señales de debilidad, mientras que algunos sectores vinculados con las exportaciones mantienen una dinámica diferente. La consultora Analytica, por su parte, estimó un rebote de apenas 0,7% en agosto frente a julio, insuficiente para compensar completamente la caída del mes anterior.
Para 2027, JP Morgan mantuvo su previsión de crecimiento del 2,5%, aunque con una composición que vuelve a mostrar diferencias entre la economía exportadora y el mercado interno. El banco espera que las exportaciones aumenten alrededor de 11%, mientras que proyecta una expansión de apenas 0,4% para el consumo privado.
El informe también incorporó el dato de pobreza correspondiente al primer semestre de 2026. La medición oficial ubicó la pobreza en el 32,3% de la población, mientras que JP Morgan vinculó parte del deterioro con la diferencia entre el aumento del costo de vida y la evolución de los ingresos. La Canasta Básica Total aumentó 19,6% frente al último trimestre de 2025, mientras que el ingreso familiar per cápita avanzó 11,5%.
El diagnóstico del banco contrasta con la interpretación del Gobierno. Javier Milei negó que Argentina se encuentre actualmente en una recesión y sostuvo que la economía se encuentra en niveles elevados de producto interno bruto. También atribuyó parte de las dificultades a cambios estructurales y cuestionó la lectura de algunos indicadores.
La discusión, por ahora, queda abierta entre una economía que todavía conserva sectores dinámicos y una serie de indicadores que muestran una pérdida de impulso en áreas importantes del mercado interno. El dato definitivo llegará con las próximas mediciones del INDEC, pero la revisión de JP Morgan agrega presión sobre las expectativas de crecimiento y vuelve a colocar la actividad económica en el centro del debate sobre el rumbo del país.