Distintos informes privados detectaron un estancamiento de la actividad económica durante abril y una nueva baja del consumo masivo. Los datos empiezan a encender señales de alerta sobre la capacidad del modelo económico para sostener recuperación real.
La desaceleración de la inflación todavía no alcanza para reactivar la economía cotidiana.
Y los últimos números privados empezaron a mostrarlo con bastante claridad.
Distintas consultoras advirtieron que durante abril la actividad económica volvió a frenarse después del pequeño repunte registrado en marzo, mientras el consumo masivo continúa en caída y sin señales claras de recuperación.
Uno de los datos más sensibles aparece justamente en el consumo.
Las ventas de productos básicos volvieron a retroceder en supermercados, autoservicios, mayoristas y comercios tradicionales, reflejando que gran parte de las familias todavía sigue ajustando gastos cotidianos.
El informe de la consultora Scentia registró una caída interanual del 3,8% en abril y una baja de 4,7% respecto de marzo, consolidando un primer cuatrimestre negativo para el consumo masivo.
La actividad económica también mostró señales de enfriamiento.
El Índice General de Actividad elaborado por Orlando Ferreres indicó que abril prácticamente no mostró crecimiento respecto al mismo período del año pasado y cayó frente al mes anterior.
El problema además aparece bastante concentrado en algunos sectores clave.
Industria.
Comercio.
Construcción.
Y producción automotriz siguen mostrando números débiles mientras minería y energía mantienen crecimiento gracias a exportaciones y proyectos vinculados a Vaca Muerta.
La escena refleja una de las principales tensiones del momento económico argentino.
La inflación bajó.
Pero eso todavía no se traduce automáticamente en recuperación de salarios ni de capacidad de compra.
Y ahí aparece un límite bastante importante para cualquier intento de crecimiento sostenido.
Porque sin mejora real del consumo interno, gran parte de la economía sigue funcionando con niveles bajos de actividad.
El Gobierno insiste en que la estabilización macroeconómica necesita tiempo para trasladarse hacia la vida cotidiana y sostiene que la recuperación llegará de la mano de inversiones privadas y crecimiento exportador.
Sin embargo, las consultoras advierten que la mejora sigue siendo muy desigual y concentrada en pocos sectores.
Mientras tanto, los comercios tradicionales continúan entre los más golpeados.
Supermercados.
Autoservicios.
Kioscos.
Y pequeños negocios barriales registran caídas persistentes en ventas mientras muchas familias priorizan solamente gastos esenciales.
La única excepción importante sigue siendo el comercio electrónico, que mantiene crecimiento fuerte impulsado por promociones y cambios en hábitos de compra.
La discusión deja una sensación bastante clara sobre el momento actual.
La economía parece haber encontrado algo más de estabilidad financiera.
Pero todavía no logra reconstruir movimiento económico amplio ni sensación de mejora social sostenida.
Y cuando el consumo sigue cayendo incluso con inflación más baja, empiezan también a aparecer dudas sobre cuánto puede durar el estancamiento antes de transformarse nuevamente en recesión más profunda.