El gobernador evalúa convocar a los comicios para el 28 de marzo, durante el fin de semana de Pascuas. La estrategia buscaría concentrar la campaña en la gestión provincial y evitar que la elección quede absorbida por la polarización entre Javier Milei y el peronismo nacional. Por ahora, no hay una fecha confirmada.
Martín Llaryora comenzó a evaluar la posibilidad de adelantar las elecciones provinciales de Córdoba a marzo de 2027. La fecha que más circula en el entorno político es el domingo 28 de marzo, durante el fin de semana de Pascuas, una alternativa que permitiría separar la disputa por la gobernación del calendario electoral nacional y modificar los tiempos de preparación de la oposición.
En el Centro Cívico cordobés todavía no existe una confirmación oficial. El gobernador sostuvo públicamente que no tomó una decisión y que no tiene previsto modificar la legislación electoral. Sin embargo, las conversaciones alrededor de un posible adelantamiento volvieron a cobrar fuerza y ya forman parte de los cálculos de los distintos espacios políticos de la provincia.
La elección anticipada tendría un objetivo central: evitar que la discusión local quede subordinada a la confrontación entre el presidente Javier Milei y las fuerzas opositoras nacionales. El oficialismo cordobés busca que los votantes evalúen principalmente la gestión provincial, sus políticas y sus resultados, en lugar de trasladar automáticamente al escenario local el clima político nacional.
El antecedente de las legislativas de octubre de 2025 explica parte de esa preocupación. En aquella elección, La Libertad Avanza se impuso en Córdoba y dejó detrás a la lista encabezada por Juan Schiaretti. El resultado mostró que el espacio libertario logró construir una base electoral importante en un distrito que históricamente tuvo una identidad política propia y donde el peronismo provincial mantiene una estructura de poder consolidada.
Desde entonces, el gobernador enfrenta el desafío de sostener esa autonomía frente al crecimiento de la fuerza de Milei. Uno de los dirigentes que busca posicionarse como alternativa para disputar la gobernación es el diputado libertario Gabriel Bornoroni, que incrementó su exposición pública y recibió señales de respaldo del oficialismo nacional.
La posibilidad de votar en marzo también obligaría a la oposición a acelerar sus definiciones. Los distintos sectores deberían resolver candidaturas, alianzas y estrategias con varios meses de anticipación, en un escenario donde todavía existen diferencias entre las fuerzas que buscan enfrentar al oficialismo provincial.
La disputa no se limita al peronismo cordobés y La Libertad Avanza. También involucra a dirigentes de la oposición provincial, entre ellos Luis Juez y Rodrigo de Loredo, cuyos espacios tienen sus propios intereses y dificultades para construir una estrategia común. La fragmentación opositora es uno de los factores que atraviesan las especulaciones sobre el calendario electoral.
El adelantamiento también tendría consecuencias para la discusión nacional del peronismo. Una elección en marzo dejaría a Córdoba fuera de la etapa más intensa de la campaña presidencial y reduciría el tiempo disponible para que los principales referentes nacionales intervengan en la disputa provincial. Las diferencias entre Axel Kicillof, Sergio Massa y el kirchnerismo forman parte de un proceso de reorganización que todavía no tiene una conducción definida.
La relación entre Llaryora y la Casa Rosada, además, atraviesa momentos de tensión. El gobernador cuestionó recientemente la decisión del Gobierno nacional de ampliar los subsidios destinados a las empresas de colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires, mientras las provincias deben afrontar sus propios esquemas de transporte con recursos diferentes. La resolución nacional formalizó compensaciones por más de 38.800 millones de pesos para el sistema del AMBA.
El episodio volvió a poner sobre la mesa una discusión federal que excede el calendario electoral: la distribución de recursos y las diferencias en el tratamiento de los servicios públicos entre el área metropolitana y el interior del país. En Córdoba, ese debate se combina con las críticas del gobernador a determinadas decisiones económicas nacionales y con la necesidad de sostener una identidad política diferenciada.
La fecha del 28 de marzo, sin embargo, todavía es una posibilidad y no una convocatoria formal. La decisión final dependerá de los cálculos políticos del oficialismo, de la evolución del escenario provincial y de las condiciones que establece la legislación vigente.
El calendario electoral se convirtió así en una variable más de la disputa por el poder en Córdoba. Adelantar los comicios permitiría separar temporalmente la elección provincial de la presidencial, pero también obligaría a todos los espacios a reorganizar sus estrategias en un plazo más corto. Mientras Llaryora mantiene abierta la definición, la provincia comienza a mirar hacia 2027 con una pregunta que atraviesa a oficialistas y opositores: cuándo se votará y bajo qué escenario político.