El gobernador Rolando Figueroa presentó en la Legislatura el proyecto de Presupuesto 2027, que prevé un superávit financiero de $234.000 millones y destina alrededor de $1,6 billones a infraestructura. Las regalías de petróleo y gas tendrán un peso decisivo en las cuentas provinciales, mientras el Gobierno apuesta a una producción petrolera superior a los 800.000 barriles diarios.
Neuquén prepara un nuevo ejercicio con cifras históricas. El gobernador Rolando Figueroa presentó el proyecto de Presupuesto 2027 con ingresos estimados en $11,4 billones y gastos por aproximadamente $11,2 billones. La diferencia entre ambos montos permitiría alcanzar un superávit financiero de $234.000 millones, de acuerdo con las proyecciones oficiales.
Detrás de esos números aparece un factor central: el crecimiento de la actividad hidrocarburífera y el peso cada vez mayor de Vaca Muerta en la economía provincial. El Gobierno neuquino espera que la producción de petróleo continúe aumentando y que los proyectos de infraestructura destinados a ampliar la capacidad de transporte y exportación permitan sostener la expansión del sector.
La magnitud de los recursos previstos ubica a Neuquén entre las provincias con los presupuestos más importantes del país, pese a contar con una población considerablemente menor que la de otros distritos. El desafío será convertir esa capacidad financiera en mejoras concretas para sus habitantes, desde rutas y servicios públicos hasta educación, salud y desarrollo de las distintas regiones.
El proyecto estima que aproximadamente el 75% de los fondos administrados durante 2027 tendrá origen provincial, entre recaudación propia y regalías hidrocarburíferas. En contraste, los recursos provenientes del Estado nacional representarían cerca del 15% del total. Esta composición refleja una autonomía financiera vinculada directamente con la explotación de los recursos naturales y, al mismo tiempo, una fuerte exposición a los cambios en el mercado energético.
Las regalías de petróleo, gas e hidroelectricidad aportarían alrededor de $5,2 billones. Dentro de ese conjunto, el petróleo tendrá el mayor protagonismo, impulsado por las expectativas de crecimiento de la producción no convencional.
El Ejecutivo proyectó una extracción promedio de 806.278 barriles diarios de petróleo para 2027, un incremento respecto de las previsiones utilizadas en el presupuesto vigente. Para calcular los ingresos, tomó como referencia un precio promedio de 68 dólares por barril en boca de pozo y un tipo de cambio estimado en $1.848 hacia diciembre del próximo año.
Con esos parámetros, las regalías petroleras alcanzarían aproximadamente $4,2 billones. La cifra representa una porción sustancial de los recursos provinciales y muestra hasta qué punto las cuentas públicas dependen del desempeño de la industria energética.
El gas también contribuirá a sostener los ingresos. Neuquén proyecta una producción promedio de 105,4 millones de metros cúbicos diarios, con un precio de referencia de 3,2 dólares por millón de BTU. Bajo esos supuestos, las regalías gasíferas aportarían cerca de $970.131 millones.
A estas cifras se suman los ingresos hidroeléctricos, estimados en $62.302 millones. Esa previsión depende, entre otras cuestiones, de que continúe vigente el esquema de cobro de regalías en especie contemplado en el cálculo oficial.
La apuesta por una producción creciente está relacionada también con la expansión de la infraestructura exportadora. Proyectos como el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur buscan ampliar la capacidad de transporte de crudo desde la cuenca neuquina hasta la costa de Río Negro, donde se proyecta su embarque hacia mercados internacionales.
El desarrollo de esas conexiones podría fortalecer la capacidad exportadora y generar nuevos ingresos. Sin embargo, las proyecciones presupuestarias siguen sujetas a variables que la Provincia no controla por completo: los precios internacionales, el tipo de cambio, los niveles efectivos de producción y el ritmo de ejecución de las inversiones.
En materia de gastos, el presupuesto contempla aproximadamente $1,8 billones de erogaciones de capital, de los cuales alrededor de $1,6 billones se destinarían al plan de infraestructura. La planificación incluye unas 780 obras distribuidas en las siete regiones de Neuquén, con intervenciones en rutas y proyectos destinados a acompañar las necesidades de conectividad y servicios.
Cerca de una quinta parte de los recursos previstos para infraestructura se orientaría a la pavimentación y repavimentación de caminos. Se trata de una inversión relevante para una provincia donde el crecimiento petrolero incrementó el tránsito de camiones y la demanda sobre las rutas, pero donde también existen necesidades de conexión entre localidades y acceso a servicios básicos.
El impacto de esas partidas dependerá de su ejecución. La cantidad de obras anunciadas constituye una referencia sobre la escala del plan, aunque no equivale por sí misma a trabajos terminados. El seguimiento de los plazos, los costos y la distribución territorial permitirá evaluar cuánto de lo presupuestado se transforma efectivamente en infraestructura disponible.
Los salarios estatales representan otro de los componentes centrales. La partida de personal se calcula en al menos $6,3 billones, mientras la planta permanente y temporaria proyectada alcanza los 71.548 cargos. El monto incluye el peso de las remuneraciones y los mecanismos de actualización salarial acordados con los sindicatos estatales.
A la vez, la Provincia prevé compromisos por el servicio de la deuda que rondan los $503.246 millones durante 2027. Cerca del 77% de esa obligación deberá afrontarse en dólares, una característica que introduce un factor adicional de exposición a las variaciones cambiarias.
El equilibrio entre salarios, infraestructura y deuda será uno de los puntos centrales de la discusión legislativa. Aunque el proyecto anticipa un resultado financiero positivo, su cumplimiento dependerá de que los ingresos se comporten de acuerdo con las estimaciones y de que los gastos se mantengan dentro de los márgenes previstos.
La dimensión del presupuesto abre una pregunta que excede las cifras: cómo distribuir los beneficios de una actividad que genera recursos extraordinarios, pero también plantea exigencias sobre el territorio, los servicios y las comunidades cercanas a los yacimientos. El crecimiento energético puede ampliar la capacidad de inversión pública, aunque sus resultados sociales no son automáticos.
El proyecto deberá ser debatido en la Legislatura, donde se analizarán las previsiones de ingresos, las prioridades de gasto y las condiciones para sostener el superávit. Durante ese proceso, las estimaciones oficiales podrán ser examinadas frente a los riesgos económicos y las demandas de los distintos sectores de la provincia.
Neuquén llega a esa discusión con una ventaja fiscal vinculada a sus recursos naturales y con una responsabilidad proporcional a esa capacidad. El desafío no consiste únicamente en producir más petróleo y gas, sino en transformar una parte de esa riqueza en infraestructura duradera, servicios públicos de calidad y oportunidades para las siete regiones.
Las cifras proyectadas para 2027 muestran el peso que Vaca Muerta tendrá en las cuentas provinciales. La medida del éxito, sin embargo, no estará solamente en el volumen de regalías recaudadas ni en el superávit anunciado, sino también en la capacidad de sostener esos ingresos, administrar los riesgos y traducir el crecimiento energético en mejoras concretas para la sociedad neuquina.