“En el colegio se hicieron dos inspecciones oculares con los bomberos, un gasista matriculado y el gabinete de criminalística de la policía. Y el viernes pasado, fuimos a hacer otra pericia que tiene que ver con determinar si existía una fuga de gas en el circuito de tuberías. En una primera observación, encontramos algunas fugas, pero hubo fuego y dañó los codos y acoples. Hay que profundizar en las observaciones y revisiones para encontrar las fallas originales. Hay muchas instancias periciales que faltan: revisar artefactos, revisar reguladores de gas. En ese lugar convivían elementos viejos con infraestructura de ampliaciones”.
En relación a las condiciones generales de las instalaciones, Prueger dijo: “No estaba en condiciones de ser usado; había zanjas abiertas con caños de gas, que deberían haber estado enterrados a 30 cm de profundidad estaban a simple vista o apenas enterrados, e incluso en el aire. Había otros lugares con cajas de electricidad con cables sueltos y cerca de tanques de agua. Ese mismo día tengo entendido que hubo chicos en la escuela y a la tarde iban a ir otro grupo de chicos que por otras circunstancias no fueron; pero si no hubiéramos tenido una tragedia más grande”.
Consultado respecto a si toda la escuela esta en uso o habilitada, el licenciado en criminalística indicó: “No está claro en el expediente, no hay ninguna circunstancia que lo confirme, todo está en etapa de verificación. Los planos no están todos a disposición, por ahora solo se vieron los de la ampliación de un antiguo edificio que tenía tres calefactores, dos nuevos y uno viejo. Verificamos a que a los dos viejos había conexión de gas y las llaves de paso no estaban cerradas. Después estamos examinando un lugar donde se presuma podría ser donde se produjo la fuga, pero tenemos que verificar que no tenga que ver con los daños generados por el fuego o anterior”.
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