El hallazgo de una nueva especie de dinosaurio herbívoro en Chubut volvió a confirmar que la Patagonia todavía guarda capítulos desconocidos de la vida prehistórica. El descubrimiento aporta nuevas pistas sobre la evolución de los gigantes que habitaron el sur hace millones de años.
En la Patagonia, la tierra todavía tiene la costumbre de hablar.
A veces lo hace con viento.
Otras veces con huesos.
En el noroeste de Chubut, un equipo de paleontólogos identificó una nueva especie de dinosaurio herbívoro de cuello largo que vivió hace más de 155 millones de años.
Fue bautizado como Bicharracosaurus dionidei.
Los restos fueron encontrados después de que un poblador rural advirtiera un hueso de gran tamaño en una zona remota de la provincia.
Ese aviso terminó abriendo una investigación que permitió reconstruir parte de un animal que habría medido entre 15 y 20 metros de largo.
Para los investigadores, el hallazgo no solo suma una nueva especie al mapa paleontológico argentino.
También ayuda a entender mejor cómo evolucionaron los saurópodos del período Jurásico en el hemisferio sur.
Hasta ahora, esa etapa seguía siendo una de las menos conocidas en la historia de los dinosaurios patagónicos.
El nombre elegido también tiene una historia local.
“Bicharraco” era la palabra que usaba quien encontró los primeros restos cada vez que veía fósiles en el campo.
La ciencia, esta vez, decidió conservar esa memoria dentro del propio nombre del animal.
En una región donde los descubrimientos suelen modificar lo que se sabía sobre la vida antigua, Chubut vuelve a ocupar un lugar central.
No solo por lo que aparece.
Sino por lo que todavía permanece enterrado.
Porque en la Patagonia, incluso después de millones de años, el pasado todavía sigue emergiendo.