La Canasta Básica Total subió un 3,1% en julio, llevando a una familia tipo a necesitar ingresos superiores a 900 mil pesos para no caer en la pobreza. La inflación se desaceleró, pero sigue impactando fuertemente en los hogares argentinos.
En julio, una familia tipo conformada por dos adultos y dos menores de edad necesitó reunir 900.648 pesos para no caer bajo la línea de pobreza, mientras que el umbral de indigencia se ubicó en 405.697 pesos. Este incremento del 3,1% en la Canasta Básica Total (CBT) reflejó el persistente impacto de la inflación, que en términos interanuales ya alcanza un 261,8%. Para una familia de tres personas, el costo de vida para no ser pobre fue de 717.020 pesos, y para no caer en la indigencia, 322.982 pesos.
En un contexto donde la inflación mensual alcanzó un 4%, las expectativas del Gobierno de reducir este indicador no se cumplieron, a pesar de la desaceleración. Entre los rubros más afectados se encuentran Restaurantes y hoteles (6,5%) y Bebidas alcohólicas y tabaco (6,1%), impulsados por los aumentos en cigarrillos y servicios. Alimentos y bebidas no alcohólicas, un componente crítico en todas las regiones, registró un alza del 3,2%, con frutas, verduras, tubérculos y legumbres como los productos más afectados.
La variación acumulada en lo que va del año alcanza un 87%, reflejando la continua presión sobre los precios, especialmente en bienes y servicios esenciales. La situación plantea un desafío significativo para las familias argentinas, que ven cómo el costo de vida se dispara mientras los ingresos no logran mantener el ritmo.