Treinta y tres establecimientos educativos de Neuquén capital, Plottier y Centenario recibieron cerca de 600 notebooks como parte del Plan Pehuén. La iniciativa apunta a fortalecer la educación pública, reducir la brecha digital y acompañar la incorporación de herramientas informáticas con capacitación docente.
Hay una escena que se repite cada vez más en las escuelas: una computadora deja de ser solamente una herramienta para aprender informática y pasa a convertirse en una puerta de entrada a buena parte del mundo educativo.
En Neuquén, esa puerta acaba de abrirse para estudiantes de 33 establecimientos de la capital provincial, Centenario y Plottier. Este miércoles se entregaron cerca de 600 notebooks en el Espacio Duam, en el marco del Plan Pehuén, el programa provincial que busca ampliar el equipamiento tecnológico de las escuelas.
La entrega alcanzó a instituciones de distintos niveles y modalidades, entre ellas escuelas secundarias, centros de formación profesional, establecimientos de educación primaria para adultos y espacios destinados a jóvenes y adultos.
Ese último punto resulta especialmente significativo.
Durante años, el acceso a dispositivos tecnológicos dentro del sistema educativo estuvo atravesado por diferencias entre instituciones, niveles y contextos sociales. Para estudiantes que retoman sus estudios en la adultez o que se forman en oficios, disponer de una computadora puede ser mucho más que una comodidad: puede facilitar el aprendizaje, la alfabetización digital y el acceso a herramientas necesarias para el mundo laboral.
La política provincial busca que esa diferencia sea cada vez menor.
Según explicó el subsecretario de Tecnología Educativa, Lucas Godoy, el criterio del programa es que todas las instituciones formen parte del proceso de incorporación tecnológica. La iniciativa también contempla capacitación docente y, de acuerdo con el Gobierno provincial, cerca de 10.000 docentes ya fueron alcanzados por la Escuela Digital Neuquina.
Porque entregar una computadora es apenas el primer paso.
Una notebook guardada en un armario no transforma una clase. Tampoco lo hace un dispositivo utilizado únicamente para reemplazar un cuaderno. La verdadera diferencia aparece cuando la tecnología se integra al proceso pedagógico y permite hacer cosas que antes eran más difíciles: investigar, producir contenidos, programar, acceder a materiales, trabajar colaborativamente o desarrollar nuevas habilidades.
Por eso la capacitación docente ocupa un lugar central dentro del plan.
Desde la propia cartera educativa reconocieron que el equipamiento debe estar acompañado por conocimiento para que pueda convertirse en una herramienta efectiva de enseñanza. La formación profesional también incorporará las computadoras a sus procesos pedagógicos, mientras que en educación de jóvenes y adultos se busca utilizarlas para fortalecer la alfabetización informática y digital.
La dimensión del programa también habla de una decisión presupuestaria importante. El Plan Pehuén contempla una inversión de 11 millones de dólares y forma parte de una estrategia más amplia de incorporación tecnológica al sistema educativo neuquino.
La provincia vincula esa política con otras inversiones educativas que, según informó el Gobierno, incluyen nuevos edificios, intervenciones de infraestructura y creación de horas y cargos docentes. La ministra de Educación, Soledad Martínez, presentó el programa como parte de una inversión más amplia en educación pública.
Pero hay una pregunta que queda abierta y que será más importante que cualquier ceremonia de entrega: qué ocurre con las computadoras después de que las cajas se abren.
La tecnología educativa necesita continuidad.
Los equipos deben mantenerse, actualizarse y utilizarse de manera sostenida. Las escuelas necesitan conectividad adecuada y los docentes requieren tiempo y formación para incorporar nuevas herramientas a sus clases. De lo contrario, el dispositivo corre el riesgo de convertirse en una solución puntual para un problema que es estructural.
La brecha digital tampoco se reduce únicamente entregando dispositivos.
Existe una brecha relacionada con el acceso, pero también otra vinculada con las capacidades para aprovechar la tecnología. Dos estudiantes pueden tener exactamente la misma computadora y obtener resultados muy diferentes dependiendo de la conectividad que tengan, del acompañamiento educativo y de los conocimientos que puedan desarrollar.
Ahí aparece el verdadero desafío del Plan Pehuén.
Convertir una inversión tecnológica en una política educativa de largo plazo.
El programa contempla además propuestas que buscan ampliar ese uso de la tecnología: EducaTIC, podcasts educativos, clubes de debate, robótica, iniciativas vinculadas con programación y otras actividades destinadas a incorporar nuevas herramientas al aprendizaje.
La apuesta, entonces, no consiste solamente en repartir notebooks.
Consiste en modificar progresivamente la relación entre la escuela y la tecnología.
Para una provincia que atraviesa una transformación económica y productiva profunda, formar estudiantes con competencias digitales también significa preparar capacidades para el futuro. La educación tecnológica no debería limitarse a enseñar a utilizar dispositivos: puede ayudar a desarrollar pensamiento crítico, creatividad y herramientas para participar de una economía cada vez más atravesada por lo digital.
Las casi 600 computadoras entregadas este miércoles son una parte concreta de ese proceso.
No resuelven por sí solas los problemas históricos de la educación pública. Pero pueden convertirse en una herramienta relevante si llegan acompañadas de docentes capacitados, conectividad, infraestructura y una estrategia que sobreviva al momento de la foto.
Porque la verdadera pregunta no es cuántas notebooks puede entregar un Estado.
Es cuántas oportunidades nuevas consigue abrir cuando esas notebooks llegan a las manos de quienes aprenden.