El celular de Beller suma una nueva pieza al caso que complica a Cerimedo en Bolivia

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La Justicia boliviana investiga nuevos mensajes y registros extraídos del teléfono de Fernando Cerimedo, mientras la abogada Nadia Beller sostiene que el aparato que le robaron durante el ataque era uno de los objetivos de los agresores. El consultor político argentino permanece detenido en Santa Cruz y enfrenta una investigación por tentativa de feminicidio y otra por presunto enriquecimiento ilícito.

La investigación contra Fernando Cerimedo en Bolivia acaba de sumar una nueva pieza. Esta vez no se trata de una declaración política ni de una acusación lanzada desde las redes, sino de mensajes que forman parte de la evidencia que analiza la Justicia boliviana.

El dato que concentra la atención es una frase breve: “Alguien responda si leen”. Según Nadia Beller, abogada boliviana y pareja de Cerimedo al momento del ataque, el mensaje fue enviado por el consultor a su teléfono después de que ella fuera baleada y cuando el aparato ya estaba en poder de los atacantes.

Beller sostiene que esa circunstancia resulta difícil de explicar si el mensaje estaba destinado a ella. Para la denunciante, Cerimedo sabía que el teléfono había sido robado y aun así intentó comunicarse con el aparato.

La Justicia deberá determinar qué significado tienen esos registros y, sobre todo, qué pueden demostrar.

El contexto en el que aparecen es particularmente delicado. Cerimedo, exasesor del presidente Javier Milei y uno de los fundadores de La Derecha Diario, permanece detenido en la cárcel de Palmasola, en Santa Cruz de la Sierra. Los fiscales bolivianos lo imputaron provisionalmente por tentativa de feminicidio y sostienen que habría participado en la planificación del ataque contra Beller.

La acusación es grave y todavía forma parte de una investigación en curso. No existe una sentencia que determine su responsabilidad penal.

El ataque ocurrió el 17 de agosto en Santa Cruz de la Sierra. Según la reconstrucción presentada por la Fiscalía, Beller había acudido a un hotel después de recibir información sobre una supuesta reunión vinculada con datos relacionados con el expresidente boliviano Evo Morales. Al salir del establecimiento fue atacada y recibió varios disparos. Según su propio relato, logró sobrevivir.

Después del episodio, desaparecieron su cartera y su teléfono.

Ese dispositivo adquirió una importancia central para la investigación. Beller afirma que allí existía información sensible vinculada con su convivencia con Cerimedo y con cuestiones que, según sostiene, podrían comprometerlo.

El análisis de los teléfonos incautados puede cambiar el rumbo de una causa cuando permite establecer comunicaciones, horarios y vínculos entre personas. Pero también exige cautela: un mensaje aislado puede resultar ambiguo y su verdadero significado depende del contexto, de la autenticidad del registro y de cómo haya sido obtenido y analizado.

En este caso, la Fiscalía cuenta además con otros elementos.

De acuerdo con la investigación publicada, un contacto identificado como “ECG” habría enviado a Cerimedo un mensaje minutos antes de que el consultor se comunicara con el teléfono de Beller. “Hermano, en este momento le dispararon”, decía supuestamente ese mensaje. También se investiga la existencia de llamadas y comunicaciones posteriores.

La identidad de ese contacto todavía no está confirmada judicialmente. En redes sociales circularon versiones que lo vinculan con un integrante de una fuerza policial boliviana, pero esa identificación no aparece acreditada de manera definitiva en la causa.

La secuencia temporal será, por eso, uno de los elementos que deberán reconstruir los investigadores.

Quién sabía qué.

Cuándo lo sabía.

Con quién se comunicó.

Y qué ocurrió con el teléfono después del ataque.

Son preguntas que pueden resultar decisivas para determinar si los mensajes tienen valor probatorio o si admiten otras interpretaciones.

A la investigación por el atentado se suma otro expediente, relacionado con un presunto enriquecimiento ilícito. Beller está convocada como testigo en esa causa y sostiene que posee información sobre las actividades económicas de Cerimedo en Bolivia. La Justicia también realizó procedimientos vinculados con financieras que, según la investigación periodística, estarían relacionadas con movimientos de dinero bajo análisis.

Entre los elementos que generaron atención aparecen movimientos por cientos de miles de dólares y dinero en efectivo encontrado durante procedimientos vinculados con la investigación. Sin embargo, que esos fondos estén bajo análisis judicial no significa por sí mismo que se haya demostrado un delito.

Ese límite importa.

Una investigación puede acumular indicios, testimonios y pericias durante meses antes de llegar a una conclusión. La función de la Justicia es precisamente determinar qué elementos tienen valor suficiente para sostener una acusación y cuáles no.

En el caso Cerimedo, además, la dimensión política vuelve todo más sensible.

El consultor tuvo vínculos con el espacio libertario argentino y trabajó como asesor de Milei. Su situación judicial en Bolivia puede tener repercusiones políticas en Argentina, particularmente si las investigaciones avanzan y aparecen elementos que permitan establecer conexiones entre sus actividades en ambos países.

Pero antes de cualquier consecuencia política deberá avanzar la investigación judicial.

Por ahora, hay una mujer que sobrevivió a un ataque, un teléfono que desapareció durante el episodio, una serie de comunicaciones que están siendo peritadas y un detenido que enfrenta acusaciones de extrema gravedad.

El mensaje de cuatro palabras puede parecer pequeño frente a una causa de semejante dimensión.

Sin embargo, en una investigación judicial, a veces una frase breve puede abrir una pregunta enorme.

Y ahora esa pregunta está en manos de los investigadores: qué sabía Cerimedo, con quién intentaba comunicarse y qué información contenía el teléfono que, según Beller, los atacantes se llevaron como parte del ataque.