
En un giro impactante de los acontecimientos, Emilio Parodi, quien ocupara el cargo de gerente de Recursos Humanos durante la última dictadura militar en Argentina, fue detenido en el día de hoy por orden del juez Ernesto Kreplak. Esta medida se enmarca en una causa que investiga los casos de secuestros, torturas y desapariciones forzadas de trabajadores y trabajadoras de la planta de Molinos Río de la Plata en Avellaneda. Parodi será sometido a indagatoria en las próximas horas, en un paso crucial hacia el esclarecimiento de los crímenes de lesa humanidad cometidos durante ese oscuro período de la historia argentina.
Ernesto Kreplak, a cargo del Juzgado en lo Criminal y Correccional Federal N°3 de La Plata, ha dado un valiente paso al avanzar en una causa que investiga la responsabilidad de grandes empresas, tanto nacionales como multinacionales, en la persecución y violencia sufrida por sus propios trabajadores y trabajadoras durante la última dictadura militar. Este tipo de acciones judiciales son escasas, y resulta notable que Kreplak haya decidido adentrarse en un terreno delicado y trascendental, donde pocos jueces han osado aventurarse.
El arresto de Emilio Parodi, en su residencia de Olivos, debe haber sido una sorpresa para él. Es comprensible imaginar la escena, ya que son contadas con los dedos de una mano las ocasiones en las que se ha logrado avanzar en investigaciones que involucran la responsabilidad empresarial durante el genocidio pasado. Sin embargo, más allá de la eventual sorpresa que pudo experimentar Parodi, lo verdaderamente relevante es que este exgerente de Recursos Humanos de Molinos finalmente ha sido detenido minutos antes de la publicación de esta nota.
Kreplak continúa con la investigación de un caso que involucra secuestros, torturas y desapariciones de trabajadores y trabajadoras de Molinos Río de la Plata, inclusive con testimonios de personas que sufrieron estos crímenes en la misma planta ubicada en Deán Funes 90, en Avellaneda.
Parodi no era un actor secundario en Molinos, sino que ocupaba el cargo de gerente desde 1974 hasta la década de 1990. Ahora, se encuentra imputado y, probablemente, enfrentará un proceso judicial basado en los testimonios de los trabajadores que afirman que él fue responsable de confeccionar una lista que posteriormente derivó en secuestros.
Existen dos tipos de causas por crímenes de lesa humanidad en las que la Justicia ha avanzado con lentitud y se ha resistido a progresar: aquellas relacionadas con las bandas parapoliciales que operaron antes de la instalación de la dictadura, con el apoyo del gobierno de la presidenta María Estela Martínez de Perón, y los casos que exponen la participación empresarial en la consumación del último genocidio. En muy pocas ocasiones se ha logrado avanzar, y mucho menos en los casos que involucran a las grandes empresas. Por lo tanto, el hecho de que Kreplak haya dado este paso adelante solo puede ser considerado como una buena noticia, aunque aún quede un largo camino.