El indicador de JP Morgan llegó a las 805 unidades durante la rueda financiera de este lunes, en una jornada marcada por la caída de los activos argentinos y la incertidumbre internacional. La presión sobre los bonos coincidió con un dólar oficial en su valor más alto del año y con un vencimiento de 800 millones de dólares con el FMI.
La Argentina volvió a quedar frente a una señal de tensión en los mercados financieros. El riesgo país superó por primera vez en 2026 la barrera de los 800 puntos básicos y alcanzó las 805 unidades, un nuevo máximo anual que refleja las dificultades del Gobierno de Javier Milei para recuperar la confianza de los inversores internacionales y normalizar el acceso al crédito externo.
El salto se produjo durante la jornada de este lunes 2 de noviembre, cuando el indicador elaborado por JP Morgan avanzó alrededor de un 2%. De esta manera, acumuló un incremento del 40,6% desde el comienzo del año y profundizó una tendencia que se había acelerado durante octubre, cuando los bonos soberanos argentinos atravesaron sucesivas jornadas de pérdidas.
El deterioro no quedó limitado a la deuda pública. Las acciones de empresas argentinas que cotizan en Wall Street también registraron fuertes retrocesos. IRSA encabezó las bajas con una caída del 13,5%, seguida por Cresud, que perdió un 8,2%, e YPF, cuyos papeles retrocedieron un 6%. El comportamiento de los activos mostró que la cautela de los inversores alcanzó a distintos sectores de la economía local.
En el mercado cambiario, el dólar oficial avanzó cinco pesos y cerró a $1.565, su cotización más alta en lo que va de 2026. El tipo de cambio mayorista también subió: terminó en $1.545,50, después de aumentar $11,50 respecto del viernes anterior.
El contexto internacional agregó presión a una jornada que ya encontraba a los activos argentinos bajo observación. Las elecciones legislativas de Estados Unidos, previstas para este martes, y las repercusiones políticas y económicas de los recientes comicios en Brasil fueron algunos de los factores que contribuyeron a la incertidumbre de los mercados.
Pero las dudas también tienen un componente interno. Los operadores siguen atentos a las definiciones sobre el rumbo político del Gobierno, el papel que tendrá Patricia Bullrich dentro de la administración y la participación de los gobernadores en el armado electoral oficialista. Al mismo tiempo, observan la capacidad de la oposición para construir una alternativa política unificada de cara al próximo calendario electoral.
La evolución del riesgo país es especialmente relevante porque mide la diferencia entre el rendimiento de los bonos argentinos en dólares y el de los títulos del Tesoro estadounidense, considerados una referencia de menor riesgo. Cuando el indicador aumenta, significa que los inversores exigen una tasa más elevada para financiar al Estado argentino. En términos prácticos, eso encarece el endeudamiento y dificulta el regreso a los mercados internacionales de crédito.
La situación se vuelve más delicada en un momento en que el Gobierno debe atender compromisos financieros importantes. Este lunes vencían 800 millones de dólares correspondientes al Fondo Monetario Internacional. Aunque en el mercado existía expectativa de que la obligación fuera cumplida, persistían interrogantes sobre el mecanismo que utilizaría el equipo económico para reunir las divisas.
Los últimos datos disponibles, correspondientes al 28 de octubre, mostraban depósitos en moneda extranjera del Tesoro en el Banco Central por 851 millones de dólares. Esa cifra dejaba un margen reducido frente al vencimiento. Otra posibilidad consistía en utilizar depósitos en pesos para comprar dólares al BCRA, una operación que podría tener consecuencias sobre las reservas netas de la autoridad monetaria.
El episodio vuelve a poner en discusión una de las principales dificultades del programa económico: la necesidad de sostener la estabilidad financiera y, al mismo tiempo, garantizar los dólares necesarios para afrontar los compromisos externos. El equilibrio fiscal constituye uno de los pilares de la estrategia oficial, pero los mercados también observan la disponibilidad de reservas, la capacidad de pago y las perspectivas de crecimiento.
El nuevo máximo del riesgo país no implica por sí solo una crisis inmediata, pero sí expone el costo que enfrenta la Argentina para recuperar financiamiento voluntario en el exterior. Con los bonos bajo presión, las acciones en retroceso y el dólar en niveles récord del año, noviembre comienza con un escenario financiero exigente para el Gobierno. La evolución de las reservas y la capacidad de cumplir los próximos vencimientos serán determinantes para saber si la tensión logra moderarse o continúa trasladándose al conjunto de la economía.