Los demócratas llegan a las elecciones de medio mandato con una ventaja inédita en las encuestas

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A un día de las elecciones legislativas en Estados Unidos, el Partido Demócrata amplió su distancia en la intención de voto y alimenta la posibilidad de recuperar el control de ambas cámaras del Congreso. La caída de la aprobación de Donald Trump, el malestar por la economía y el impacto de la guerra con Irán marcaron el tramo final de una campaña que el propio presidente convirtió en un plebiscito sobre su gestión.

La cuenta regresiva terminó. Este martes 3 de noviembre, millones de estadounidenses acudirán a las urnas para renovar la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. A pocas horas de la votación, las encuestas muestran un escenario cada vez más favorable para los demócratas, que llegan con su mayor ventaja de la campaña y con posibilidades de modificar el equilibrio de poder en Washington.

Desde el comienzo de septiembre, cuando se intensificó la recta final electoral, la distancia entre ambos partidos creció alrededor de tres puntos. El promedio de los sondeos nacionales ubica a los demócratas con más de ocho puntos de ventaja en la denominada papeleta genérica para la Cámara de Representantes, una medición que consulta a los votantes qué partido prefieren sin preguntar por candidatos específicos.

El resultado representa un desafío para Donald Trump. Aunque el presidente no figura directamente en las boletas, decidió involucrarse de lleno en la campaña y presentó los comicios como una evaluación de su liderazgo. Durante los últimos dos meses participó en 28 actos políticos y repitió ante sus seguidores una consigna que resume su estrategia: votar como si él mismo estuviera en disputa.

Pero los indicadores de popularidad no acompañan ese esfuerzo. El agregador de encuestas de EL PAÍS ubicó su aprobación en el 37%, mientras que otros relevamientos recientes registraron cifras todavía más bajas. Una encuesta de Reuters e Ipsos publicada este lunes, por ejemplo, situó el respaldo al mandatario en el 32%, cerca de los niveles más bajos de su trayectoria política.

La economía aparece como uno de los principales factores de desgaste. Los candidatos demócratas concentraron sus mensajes en el costo de vida y en la distancia entre las promesas realizadas durante la campaña presidencial de 2024 y la situación cotidiana de los hogares. A esa preocupación se sumó el encarecimiento de los combustibles asociado a la guerra con Irán, que amplió el malestar entre sectores del electorado.

También ganaron espacio las denuncias y controversias relacionadas con la corrupción dentro de la Administración y el entorno familiar del presidente. En conjunto, estos asuntos alimentaron una campaña en la que los demócratas buscaron convertir el descontento económico y político en una señal de rechazo a la conducción republicana.

La Cámara de Representantes es el terreno donde la oposición tiene mayores posibilidades de recuperar el control. Los republicanos llegan con una mayoría muy estrecha: 218 bancas frente a 214 demócratas, un representante independiente y dos vacantes. Los promedios de las encuestas anticipan que los demócratas podrían sumar alrededor de 18 escaños, una variación suficiente para alcanzar una mayoría más cómoda.

El Senado presenta un panorama más complejo. Los republicanos parten de una ventaja de 53 a 47 y los demócratas necesitan revertir varias contiendas en estados donde Trump obtuvo resultados contundentes en 2024. Sin embargo, el cambio registrado en los sondeos durante las últimas semanas puso en discusión una mayoría que hasta hace poco parecía difícil de alcanzar para la oposición.

Los agregadores de encuestas proyectan que los demócratas podrían recuperar cinco bancas republicanas, mientras que otras cinco disputas aparecen dentro del margen de error o en situación de empate técnico. Texas, Alaska, Maine, Michigan, Ohio, Kansas e Iowa concentran parte de las principales batallas electorales.

La calidad de los candidatos también influye en esa disputa. En algunos estados, las postulaciones respaldadas por Trump enfrentan dificultades y las campañas demócratas encontraron oportunidades para disputar territorios que hasta hace poco parecían más seguros para los republicanos. Sin embargo, los conflictos internos tampoco estuvieron ausentes en la oposición: en Michigan, el respaldo de Haley Stevens al republicano Mike Rogers, después de una interna demócrata conflictiva, alteró el escenario de una de las contiendas más observadas.

Alaska también quedó atravesada por una controversia en torno a un candidato homónimo del senador republicano Dan Sullivan. La disputa llegó a los tribunales después de que el Departamento de Justicia intentara impedir que se contabilizaran determinadas papeletas. Una jueza rechazó el pedido del Gobierno, aunque el episodio podría influir en el desarrollo de la elección.

La cautela sigue siendo necesaria. Las encuestas estadounidenses han cometido errores importantes en elecciones anteriores, especialmente al medir el respaldo a Trump. Además, los promedios nacionales no reflejan necesariamente las particularidades de cada estado ni permiten anticipar con precisión cómo se distribuirán los escaños. Un margen favorable en el voto general puede traducirse en resultados diferentes según la competencia local.

Una eventual mayoría demócrata en el Congreso modificaría las condiciones políticas para los dos años restantes del mandato presidencial. La oposición tendría más capacidad para bloquear iniciativas, impulsar investigaciones y controlar la agenda legislativa. Para Trump, en cambio, perder una o ambas cámaras significaría gobernar con un Congreso menos dispuesto a acompañar sus prioridades.

Las elecciones de medio mandato suelen funcionar como una evaluación del partido que ocupa la Casa Blanca. Esta vez, esa lógica se combina con una campaña profundamente personalizada por el propio presidente. El resultado no definirá quién gobierna Estados Unidos, pero sí establecerá cuánto margen tendrá Trump para hacerlo. La ventaja demócrata es considerable en los sondeos; la respuesta definitiva llegará cuando las urnas conviertan las tendencias en votos.