Un nuevo relevamiento de Proyección Consultora, difundido en las últimas horas, muestra diferencias marcadas entre varones y mujeres de hasta 34 años. Javier Milei alcanza el 44,2% entre los varones, mientras que Axel Kicillof y el Presidente aparecen prácticamente empatados entre las mujeres.
El voto joven no parece moverse como un bloque uniforme. Una nueva medición de Proyección Consultora, difundida el 29 de septiembre, muestra una diferencia particularmente marcada cuando la intención de voto de los menores de 34 años se observa según el género.
El dato que más sobresale aparece entre los varones. Allí, Javier Milei reúne el 44,2% de las preferencias, mientras que Axel Kicillof alcanza el 30,5%. Más atrás aparecen el voto en blanco o impugnado, con 14,3%, y Myriam Bregman, con 7,2%.
Entre las mujeres, el escenario cambia de manera considerable. Kicillof aparece primero con el 29,8%, apenas por encima de Milei, que registra el 29,6%. En ese grupo, además, aumenta el porcentaje de voto blanco o impugnado hasta el 18,1%, mientras que Bregman llega al 16,3%.
La distancia entre Milei y Kicillof entre los varones es de 13,7 puntos porcentuales. Entre las mujeres, en cambio, la diferencia entre ambos se reduce a apenas 0,2 puntos. El contraste más fuerte se encuentra entonces en el comportamiento electoral masculino: el Presidente obtiene allí una adhesión considerablemente mayor que entre las mujeres jóvenes.
También aparece una diferencia importante alrededor de Bregman. La dirigente de izquierda registra un 16,3% entre las mujeres, más del doble del 7,2% que obtiene entre los varones. El voto blanco o impugnado también presenta una brecha: 18,1% entre mujeres frente al 14,3% entre varones.
El gráfico difundido no incluye en la imagen la ficha técnica completa del relevamiento, por lo que no permite conocer a partir de esa publicación el tamaño de la muestra específica utilizada para este corte por género, las fechas exactas del trabajo de campo ni su margen de error. Por eso, los porcentajes deben leerse como una fotografía de ese estudio y no como una descripción definitiva del comportamiento de toda la población joven.
El dato llega, además, en un momento en que las encuestas empiezan a mirar con mayor atención el escenario presidencial de 2027. Mediciones anteriores de Proyección ya habían mostrado una competencia estrecha entre Milei y Kicillof en distintos escenarios nacionales. En septiembre, otro relevamiento de la misma consultora registró 40,8% para Milei y 40,2% para Kicillof en un eventual balotaje, sobre un estudio realizado entre el 1 y el 10 de septiembre.
Pero el corte por género permite mirar la discusión desde otro ángulo. En lugar de hablar simplemente de “los jóvenes”, el relevamiento muestra que dentro de esa franja etaria existen comportamientos diferentes. La edad puede ser un factor relevante, pero no necesariamente explica por sí sola cómo se distribuyen las preferencias políticas.
En el caso de Milei, la diferencia resulta especialmente visible. Su 44,2% entre los varones jóvenes contrasta con el 29,6% entre las mujeres. Para Kicillof sucede prácticamente lo contrario: aunque sus números son similares en ambos grupos, entre las mujeres queda levemente por encima del Presidente y entre los varones se encuentra bastante por debajo.
El fenómeno también puede observarse en la izquierda. Bregman obtiene un porcentaje significativamente mayor entre las mujeres, mientras que entre los varones su presencia electoral es más reducida. Eso contribuye a que el mapa del voto joven aparezca más fragmentado de lo que podría sugerir una cifra general para toda la franja de hasta 34 años.
Hay, además, un dato que suele quedar escondido detrás de las principales candidaturas: el voto que todavía no se define en favor de ninguna de ellas. En esta medición, el blanco o impugnado representa 14,3% entre los varones y 18,1% entre las mujeres. Es decir, una porción relevante del electorado joven no queda expresada en las preferencias por los principales nombres que aparecen en el gráfico.
La fotografía deja así una escena política con varias capas. Milei muestra una adhesión particularmente elevada entre los varones jóvenes; Kicillof presenta una distribución mucho más pareja entre ambos grupos; y Bregman encuentra entre las mujeres un respaldo considerablemente superior al que registra entre los varones.
Más que una conclusión cerrada sobre cómo votarán los jóvenes en 2027, el relevamiento plantea una pregunta sobre cómo se está formando políticamente una generación atravesada por experiencias muy distintas según edad, género y contexto social. El voto joven, lejos de ser una sola corriente, parece tener varios cauces. Y algunos de ellos todavía están cambiando de dirección.