El frío extremo y la suba del dólar impulsaron el aumento de precios en frutas y verduras, proyectando una inflación mensual cercana al 4,6%.
La inflación en el sector de alimentos mostró un notable aumento durante la primera quincena de julio, impulsada por dos factores principales: la ola de frío polar que afectó la producción de frutas y verduras, y el incremento en la cotización del dólar libre. Esta combinación ha llevado a que los precios minoristas experimenten un alza, con proyecciones que sugieren una inflación mensual en torno al 4,6%, similar a la de junio.
El Gobierno, sin embargo, sostiene que el principal motivo detrás de estas subidas de precios es de carácter estacional y no tanto por la brecha cambiaria. En un intento por contener la inflación, las autoridades apuestan a que la inflación mensual se sitúe por debajo del 4%, beneficiándose también del congelamiento de tarifas de servicios públicos y combustibles.
Consultoras privadas han confirmado esta tendencia. Econviews, por ejemplo, reportó una aceleración en los precios de supermercados, especialmente en frutas y verduras, donde el frío extremo ha tenido un fuerte impacto. Productos como el tomate (63,1%), la naranja (22%) y la banana (28,8%) lideraron los aumentos. Además, Eco Go y LCG también señalaron incrementos en la primera y segunda semana de julio, con una proyección de inflación para el mes que ronda el 4,1%.
Santiago Migone, jefe de asesores de la Secretaría de Industria y Comercio, afirmó que las subidas de precios observadas se deben mayormente a factores estacionales y que no representan un cambio de tendencia debido al dólar. Resaltó que, aunque la brecha cambiaria puede influir en los precios, la actual situación es más manejable que en crisis anteriores debido a un acceso más transparente al Mercado Libre de Cambios (MLC).
Por su parte, el vicepresidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Vladimir Werning, proyectó una desaceleración de la inflación para julio, estimando un 3,7% mensual y un 3,2% para la inflación núcleo, que excluye los factores estacionales y regulados. Estas cifras, aunque optimistas, contrastan con las estimaciones de consultoras privadas que prevén una estabilización más cercana al 4,6% de junio.
En conclusión, la inflación de alimentos en julio ha sido impulsada principalmente por factores estacionales y preventivos relacionados con el dólar, reflejando la complejidad de la situación económica actual y los desafíos para controlar la subida de precios.