Vaca Muerta abre una puerta para las pymes neuquinas, pero el desafío es atravesarla

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Más de 120 proveedores neuquinos certificados participaron de una nueva ronda de negocios con grandes empresas de la Cuenca Neuquina. El crecimiento de Vaca Muerta genera oportunidades para el entramado productivo local, aunque el verdadero desafío pasa por convertir esa expansión energética en contratos, empleo y mayor capacidad industrial dentro de la provincia.

Vaca Muerta suele contarse en números enormes: barriles de petróleo, metros cúbicos de gas, inversiones millonarias y nuevos pozos. Pero detrás de esa escala existe otra economía, mucho más cercana al territorio, que intenta encontrar su lugar en el boom energético.

Son las pequeñas y medianas empresas neuquinas.

El desarrollo de la formación no solo demanda capital y tecnología. También necesita transporte, instalaciones eléctricas, perforación, servicios profesionales, recursos humanos, mantenimiento y una larga lista de bienes y servicios que forman parte de una cadena productiva mucho más extensa que la extracción de hidrocarburos.

El problema es que estar cerca de Vaca Muerta no garantiza formar parte de ella.

Para muchas pymes, llegar hasta las grandes operadoras o compañías de servicios puede ser difícil. La escala, los requisitos técnicos, la capacidad financiera y la competencia con empresas de otras regiones pueden convertirse en barreras de entrada.

Por eso Neuquén viene utilizando la certificación de empresa neuquina como una herramienta para acercar a esos dos mundos.

Más de 120 proveedores certificados participaron de una nueva ronda de negocios organizada por el Centro PyME-Adeneu, en encuentros destinados a vincular empresas locales con operadoras y compañías de servicios que necesitan proveedores para sus actividades en la Cuenca Neuquina. El esquema está respaldado por la Ley Provincial 3.338 de Fortalecimiento y Desarrollo de la Cadena de Valor Neuquina.

El objetivo es sencillo de explicar, aunque bastante más difícil de conseguir: que una parte cada vez mayor del dinero que genera Vaca Muerta circule dentro de Neuquén antes de salir de la provincia.

Según el Centro PyME-Adeneu, ya se superó el millar de empresas certificadas. La cifra muestra que existe un universo considerable de firmas preparadas para intentar ingresar a una industria que durante años estuvo dominada por grandes compañías y proveedores especializados.

La certificación contempla distintos factores para determinar si una empresa puede ser considerada neuquina, entre ellos su domicilio, los ingresos, la composición del capital, el empleo generado y la cantidad de bases u oficinas que posee en territorio provincial.

Pero el certificado, por sí solo, no hace aparecer un contrato.

Ahí es donde las rondas de negocios adquieren importancia.

Para una pyme, sentarse frente a los responsables de compras de una gran compañía puede ser una oportunidad que difícilmente consiga por sus propios medios. Para una operadora, encontrar proveedores locales confiables puede significar ampliar la oferta disponible y fortalecer una cadena de abastecimiento que necesita responder a una actividad en crecimiento.

Es una relación en la que, al menos en teoría, ambos lados pueden ganar.

Equipel, una empresa radicada en Neuquén capital que presta servicios vinculados con instalaciones eléctricas, destacó precisamente la importancia de generar vínculos entre las grandes compañías y las empresas locales. Patagonia Resources, dedicada a recursos humanos, también valoró la posibilidad de ser incorporada a procesos de cotización y contratación.

Para Mafer Servicios, especializada en perforación y torqueo, las rondas permiten explicar directamente qué puede ofrecer la empresa. Airquen, una firma de transporte de pasajeros de Plottier, señaló que la certificación abre posibilidades de contacto y nuevos contratos.

Son experiencias distintas, pero cuentan una misma historia: para muchas pymes, el primer obstáculo no es necesariamente la falta de capacidad. A veces es simplemente conseguir que alguien las conozca.

Ese punto resulta clave para pensar qué significa realmente desarrollar Vaca Muerta.

Si el crecimiento de la actividad se limita a aumentar la producción de petróleo y gas mientras buena parte de los servicios, equipos y proveedores llegan desde afuera, el impacto sobre la economía provincial será necesariamente más acotado.

En cambio, si la expansión energética permite desarrollar empresas locales capaces de competir, incorporar tecnología, generar empleo calificado y eventualmente vender sus servicios fuera de Neuquén, la historia cambia.

La discusión deja entonces de ser solamente energética.

Pasa a ser industrial.

También laboral.

Y, en última instancia, territorial.

Neuquén tiene frente a sí una oportunidad que no aparece todos los días: convertir la explotación de un recurso natural de escala mundial en una plataforma para ampliar su propia estructura productiva.

Pero esa transformación no ocurre automáticamente.

Requiere capacitación, financiamiento, infraestructura, reglas previsibles y, sobre todo, vínculos efectivos entre las grandes empresas y los proveedores locales. También exige que las pymes puedan cumplir estándares cada vez más elevados de calidad, seguridad y capacidad operativa.

La protección del proveedor local tampoco debería convertirse en una excusa para bajar la vara.

El desafío es otro: conseguir que las empresas neuquinas puedan competir y, al mismo tiempo, que exista un marco que les permita tener una oportunidad real de hacerlo.

Porque una cadena de valor sólida no se construye únicamente obligando a comprar localmente. Se construye cuando una empresa de Neuquén puede demostrar que es capaz de ofrecer un servicio competitivo y encuentra un mercado dispuesto a reconocerlo.

En ese sentido, la política provincial tiene un papel relevante. El Estado puede acercar empresas, generar información, facilitar contactos y establecer condiciones para que los proveedores locales tengan acceso a las oportunidades. Pero después hay una parte que corresponde al sector privado: invertir, profesionalizarse, asociarse y asumir los riesgos propios de crecer.

Vaca Muerta puede ser una fuente extraordinaria de recursos para Neuquén.

La pregunta importante es cuánto de esa riqueza quedará convertida en capacidades permanentes.

Una pyme que consigue un contrato puede contratar trabajadores. Puede comprar equipamiento. Puede capacitar a su personal. Puede mejorar sus procesos. Puede convertirse, con el tiempo, en proveedora de otras industrias.

Ese efecto multiplicador es mucho más importante que una contratación puntual.

Porque el verdadero éxito de una política de desarrollo local no se mide solamente por cuántas empresas participan de una ronda de negocios. Se mide por cuántas logran crecer después de ella.

Vaca Muerta ya está cambiando el mapa energético argentino.

Ahora Neuquén enfrenta el desafío de conseguir que también cambie su mapa productivo.

Y para eso no alcanza con extraer más.

Hay que lograr que una parte cada vez mayor de esa riqueza se transforme, dentro de la provincia, en empresas, conocimiento, empleo e industria.