Aluminé contado a través de sus aves: cuando la ciencia también aprende a mirar

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Juan Manuel Girini convirtió su formación como biólogo y su pasión por las aves en una propuesta de turismo de naturaleza. Desde Aluminé Birding, invita a descubrir los bosques de pehuenes y la fauna cordillerana desde una mirada que combina conocimiento, territorio y conservación.

Hay lugares que uno conoce con los ojos y otros que aprende a mirar. Para Juan Manuel Girini, Aluminé pertenece a la segunda categoría.

Creció en la localidad neuquina después de que su familia se instalara allí cuando era muy pequeño. Con los años se fue a La Plata, estudió Biología, obtuvo un doctorado en Ciencias Naturales y desarrolló investigaciones vinculadas con la fauna y los ecosistemas del Parque Nacional Lanín. Pero el conocimiento científico terminó llevándolo nuevamente hacia el paisaje de su infancia.

Ese regreso tomó una forma particular: Aluminé Birding, una propuesta de avistaje de aves y observación de naturaleza habilitada como prestación turística en Neuquén. La idea es sencilla, aunque detrás tenga años de estudio: acompañar a visitantes para descubrir el territorio a través de sus especies, sus bosques y sus paisajes.

La observación de aves obliga a bajar el ritmo. Hay que escuchar antes de hablar, esperar antes de avanzar y aprender a distinguir un movimiento entre las ramas. En un mundo acostumbrado a recorrer paisajes a través de fotografías rápidas, esa pausa también puede convertirse en una manera diferente de hacer turismo.

En Aluminé, el recorrido permite acercarse a los bosques de pehuenes y a especies emblemáticas de la Patagonia, como el carpintero gigante. Pero Girini busca ir más allá de identificar cada ave. Su propuesta intenta explicar la relación entre las especies, el ambiente y la identidad cultural de la región.

El desafío aparece justamente allí. El crecimiento del turismo de naturaleza puede generar nuevas oportunidades para las comunidades y los prestadores locales, pero también exige cuidar los ecosistemas que hacen posible esa actividad. Un bosque deteriorado, un río contaminado o un paisaje degradado no son solamente problemas ambientales: también significan perder parte del atractivo y del patrimonio de un lugar.

Por eso, detrás de una excursión de avistaje aparece una idea más profunda: conocer puede ser el primer paso para valorar, y valorar puede ayudar a conservar.

Girini encontró en las aves una manera de contar Aluminé. No como una postal congelada, sino como un territorio vivo, donde naturaleza, ciencia, cultura y turismo se cruzan.

Quizás ese sea uno de los modos más interesantes de viajar: llegar a un lugar buscando una especie y terminar descubriendo todo lo que existe alrededor de ella.